Los datos del Plan Social para el Clima muestran que el peso femenino entre quienes obtienen el carné por primera vez ha caído del 53,4% al 39,0% desde 2010. A la vez, los jóvenes miran más al VO, una señal de cómo se está transformando el acceso inicial al automóvil.
La entrada al coche ya no se produce de la misma manera. El primer contacto con la automoción se está haciendo más sensible al precio, más digital, más vinculado al vehículo de ocasión y más condicionado por una realidad de fondo: el peso de las mujeres entre quienes obtienen el permiso de conducir por primera vez ha descendido de forma notable en los últimos años.
La Propuesta de Plan Social para el Clima, publicada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico en mayo de 2026, recoge con datos del Censo de Conductores de la DGT que en 2024 había 15,9 millones de conductores hombres frente a 12,2 millones de mujeres. Pero el dato más revelador está en la entrada al permiso: la proporción de mujeres entre quienes obtienen el carné por primera vez ha bajado del 53,4% en 2010 al 39,0% en 2024.
No es un dato menor para el sector. El carné sigue siendo una de las principales puertas de acceso al automóvil, especialmente fuera de los grandes núcleos urbanos y en etapas vitales ligadas al estudio, al trabajo, a la independencia residencial o a la primera actividad profesional. Si la entrada femenina al permiso pierde peso, también cambia la forma de entender la base futura de conductoras, compradoras y usuarias de servicios de movilidad.
Menos nuevos permisos, otra relación con el coche
El dato no debe leerse como una pérdida de interés de las mujeres por el coche. Sería una conclusión demasiado simple. Lo relevante es que el acceso inicial al automóvil se ha vuelto más complejo: pesan más el coste de obtener el permiso, el precio del vehículo, la financiación, el seguro, el mantenimiento, las alternativas de transporte y el tipo de territorio en el que vive cada persona.
La misma propuesta del Plan Social para el Clima señala que las mujeres mayores de 16 años utilizan más el transporte público para desplazarse al trabajo o al centro de estudios: un 20,1% frente al 15,3% de los hombres. El documento vincula esta diferencia con un menor acceso al vehículo privado y con una distribución desigual del uso del coche incluso cuando existe un vehículo en el hogar.
El mercado femenino no puede analizarse solo desde la titularidad del vehículo o desde la compra de coche nuevo. Hay que mirar también el acceso al permiso, el uso real del coche, la disponibilidad dentro del hogar y la forma en que muchas mujeres entran en la movilidad motorizada.
El primer coche mira más al vehículo de ocasión
Ese cambio encaja con otra tendencia de mercado: los jóvenes se acercan al coche desde una lógica más racional y más ajustada al presupuesto. El Zoom Los jóvenes y el motor 2026, elaborado por El Observatorio Cetelem a partir de 1.669 encuestas online, señala que los jóvenes de 18 a 35 años están 13 puntos por encima del total de España a la hora de decantarse por un vehículo de ocasión.
En concreto, el 37% de los jóvenes elegiría un VO frente al 24% del total. Además, el gasto medio previsto por los jóvenes para un vehículo de ocasión se sitúa en 11.151 euros, un 22% por debajo de la media nacional para ese canal.
Este dato no está desglosado por sexo, pero ayuda a entender el contexto en el que se produce la entrada de las nuevas generaciones al coche. La primera compra ya no se asocia necesariamente al vehículo nuevo. Para muchos jóvenes, y previsiblemente para muchas jóvenes que acceden al mercado con presupuestos más ajustados o decisiones más meditadas, el VO aparece como una vía natural de entrada: menor desembolso, más opciones de financiación, posibilidad de garantía y un coste de acceso más asumible.
Una compra más digital y más calculada
La primera relación con el coche también se está digitalizando. El mismo informe de Cetelem sobre jóvenes y motor recoge que el 44% de los conductores jóvenes ha utilizado herramientas de inteligencia artificial en alguna ocasión para informarse sobre la compra de coche o moto, y que un 21% las usa de forma habitual.
Entre quienes recurren a estas herramientas, el uso más habitual es comparar modelos y marcas, seguido de ajustar la elección al presupuesto y resolver dudas técnicas. Es una señal de cómo cambia la primera compra: menos impulsiva, más documentada y más condicionada por la comparación previa.
La joven compradora que llega al mercado no parte necesariamente de cero. Puede haber revisado comparativas, calculado cuotas, mirado reseñas, consultado redes sociales, usado herramientas de IA y comparado opciones de VO antes de pisar una exposición. El punto de venta ya no es el lugar donde empieza la información, sino el espacio donde esa información se ordena, se contrasta y se convierte en decisión.
El carné a los 17 ampliará el debate
El marco regulatorio europeo también puede alterar la entrada al automóvil. La DGT ha explicado que la Directiva Europea 2025/2205 permitirá a los jóvenes de 17 años optar al permiso B, aunque hasta cumplir los 18 deberán conducir acompañados. España deberá transponer esta medida antes del 26 de noviembre de 2028 y la DGT ya ha creado un grupo de trabajo.
La conducción acompañada introduce una nueva variable en la movilidad joven. Puede adelantar el contacto con el vehículo, reforzar el aprendizaje supervisado y modificar el momento en que muchas familias empiezan a pensar en el primer coche. En clave Woman, el interés estará en observar si este nuevo marco contribuye a recuperar presencia femenina entre quienes obtienen el permiso por primera vez o si, por el contrario, las barreras económicas y culturales siguen pesando más.
La cuestión no es solo cuándo se obtiene el carné, sino qué ocurre después: qué vehículo se usa, quién lo paga, quién lo comparte, qué papel tiene el coche familiar, cuándo se produce la primera compra propia y qué fórmula permite acceder a un vehículo seguro y fiable.
La entrada al automóvil ya no es lineal
Durante años, la trayectoria parecía más sencilla: carné, primer coche usado, salto posterior al coche nuevo. Hoy ese camino es más fragmentado. Una joven puede obtener el permiso más tarde, compartir coche familiar durante años, depender del transporte público en ciudad, comprar un VO como primera opción, financiar una cuota ajustada o posponer la compra hasta que la necesidad laboral o familiar lo haga imprescindible.
Eso no significa que el coche pierda importancia. Significa que la entrada al automóvil se está reconfigurando.
El dato del Plan Social para el Clima sobre la caída del peso femenino en los nuevos permisos permite abrir una conversación que va más allá de la autoescuela. Habla de acceso, autonomía, presupuesto, disponibilidad y nuevas formas de consumo del automóvil. También habla de cómo se construye la base futura de clientas del sector.
El VO como puerta de confianza
En este escenario, el vehículo de ocasión gana una dimensión estratégica. Para una primera compra, especialmente si el presupuesto es limitado, no basta con que el coche sea más barato. Tiene que ser comprensible, financiable, seguro y estar respaldado por garantías.
El VO no es solo una alternativa económica, sino una forma de reducir incertidumbre. Historial, revisión, garantía, financiación, mantenimiento y continuidad posventa pueden marcar la diferencia cuando se trata del primer vehículo propio.
La primera compradora no busca necesariamente “estrenar”. Puede buscar algo más concreto: saber cuánto pagará, qué cubre la garantía, cuánto costará mantener el coche, si podrá entrar en zonas de bajas emisiones, qué etiqueta le conviene, qué seguridad incorpora y qué ocurre si aparece una avería.
Esa es la nueva lógica de acceso: menos centrada en la posesión aspiracional y más en la seguridad económica y funcional.
La caída del peso femenino entre quienes obtienen el permiso por primera vez no debe contarse desde el alarmismo, sino desde el mercado. Es una señal de que la relación entre mujeres jóvenes y automóvil está cambiando, y de que el primer acceso al coche depende cada vez más de factores económicos, digitales y de confianza.
El tema tiene valor porque coloca a las mujeres en una fase decisiva de la cadena de automoción: no solo como compradoras consolidadas, sino como futuras conductoras, usuarias, prescriptoras y clientas de servicios de movilidad.
El coche sigue siendo una herramienta de autonomía para muchas personas. Pero acceder a él exige hoy más cálculo, más información y más acompañamiento que hace una década. En ese contexto, el primer coche de muchas mujeres puede llegar menos por la vía del estreno y más por la del vehículo de ocasión garantizado, la cuota asumible y la confianza en todo lo que ocurre después de la compra.
La primera puerta al coche está cambiando. Y entender cómo entran —o por qué no entran— las nuevas conductoras será clave para leer el futuro del mercado.


