Antes de decidir sobre estrategia de producto, Caroline Malléus pasó años trabajando sobre aquello que normalmente permanece invisible para quien termina comprando un coche: plataformas, arquitectura, codificación de vehículos, cockpits o sistemas de infoentretenimiento. Casi tres décadas después de entrar en PSA, ese recorrido técnico desemboca ahora en una posición desde la que tendrá responsabilidad de producto sobre dos marcas distintas del grupo Stellantis.
Desde el 8 de septiembre de 2026, Malléus es responsable de Producto de DS Automobiles, una función que añade a la de Producto y Estrategia que desempeña en Citroën desde noviembre de 2024. El nombramiento forma parte de la reorganización de los comités de dirección de ambas marcas, que pasan a depender de Xavier Chardon, CEO de Citroën y DS Automobiles, según el comunicado oficial publicado por Stellantis.
Una carrera que empezó dentro del coche
La llegada al área de producto no se produce desde una trayectoria exclusivamente comercial o de marketing. Graduada por la École des Mines de Paris, Malléus se incorporó a PSA en 1997 y desarrolló buena parte de sus primeros años en ingeniería, combinando gestión de proyectos dentro de los equipos de plataformas con responsabilidades en arquitectura y prestaciones físicas y funcionales del vehículo.
En 2015 pasó a Supply Chain, donde dirigió un proyecto transversal de descripción de producto y codificación de vehículos que participó en la integración de los sistemas de Opel dentro de PSA. Más tarde, a partir de 2019, asumió la planificación de cockpits y sistemas de infoentretenimiento destinados a futuros vehículos dentro del área de Programas y Estrategia. En 2020 se convirtió además en Chief of Staff del entonces consejero delegado de Stellantis, Carlos Tavares. El recorrido completo fue detallado por la compañía cuando anunció su nombramiento al frente de Producto y Estrategia de Citroën en noviembre de 2024.
Esa sucesión de responsabilidades ofrece una perspectiva poco habitual para observar cómo ha evolucionado el propio automóvil. La arquitectura física del vehículo sigue siendo esencial, pero junto a ella han ganado peso el software, las interfaces, las pantallas, la conectividad y la experiencia que se construye dentro del habitáculo. Malléus ha trabajado en ambos lados de esa evolución antes de llegar a la estrategia de producto.
Dos marcas y dos propuestas diferentes
La nueva responsabilidad añade además una particularidad. Malléus trabajará sobre el producto de dos marcas que comparten grupo industrial, pero compiten desde posiciones diferentes en el mercado.
Citroën ha situado en los últimos años buena parte de su propuesta alrededor de la accesibilidad, el confort y una gama multienergía. Cuando Malléus asumió su actual puesto en 2024, Stellantis le atribuyó expresamente la responsabilidad sobre la estrategia global de producto de la marca y el desarrollo de una nueva generación de vehículos electrificados y accesibles.
DS Automobiles opera, por su parte, dentro del espacio premium de Stellantis. Su ofensiva de producto de 2026 incluye vehículos como los nuevos N°4, N°7 y N°8, con una propuesta que combina electrificación, tecnología, confort y posicionamiento de gama alta. El N°7, por ejemplo, llegó este verano al mercado europeo como el nuevo SUV compacto de la marca y con versiones tanto híbridas como completamente eléctricas.
La responsabilidad simultánea sobre ambas enseñas coloca así a Malléus ante un ejercicio particularmente interesante de producto: trabajar dentro de una misma estructura industrial sobre clientes, posicionamientos y propuestas de valor diferentes.
Del desarrollo industrial al concesionario
Hay además una última parte de esa cadena que rara vez aparece cuando se habla de quién define un automóvil: el producto no termina cuando sale de fábrica.
Las decisiones adoptadas durante su desarrollo acaban materializándose en los vehículos que llegan a exposición: una determinada configuración de gama, una interfaz, un nivel tecnológico, una combinación de motorizaciones o una propuesta de valor que después el cliente compara con las alternativas existentes en el mercado.
Por eso la función de producto conecta de forma directa la ingeniería y la estrategia de una marca con la actividad comercial de sus redes. El concesionario es, finalmente, uno de los lugares donde se comprueba si todas esas decisiones son comprensibles para el cliente, responden a una necesidad concreta y consiguen transformarse en una compra.
En el caso de Malléus, esa conexión resulta especialmente visible por su recorrido profesional. Ha pasado de trabajar sobre la arquitectura que sostiene el automóvil y los sistemas que conforman su interior a asumir responsabilidades sobre el producto que finalmente llega al mercado.
Su nuevo puesto en DS Automobiles no es solo un movimiento dentro del organigrama de Stellantis. Es también el último capítulo de una trayectoria que permite mirar el automóvil desde una perspectiva poco habitual: la de quien ha conocido primero sus componentes, después sus sistemas y ahora participa en la definición de lo que el cliente encontrará cuando entre en un concesionario.


