España cuenta ya con 12,36 millones de conductoras, 7,5 millones más que en 1990. Su peso en el censo de la DGT ha pasado del 29,4% al 43,4%, una transformación que también cambia la base de clientes del mercado del automóvil
En 1990, menos de tres de cada diez personas incluidas en el censo de conductores en España eran mujeres. Treinta y cinco años después, ya representan más de cuatro de cada diez.
El último Anuario Estadístico General 2025 de la Dirección General de Tráfico contabiliza 12.357.430 mujeres dentro de un censo total de 28.472.636 conductores. Las mujeres suponen así el 43,4% del total, frente al 29,4% que representaban en 1990.
La transformación es todavía más visible en términos absolutos. En 1990 había 4.806.320 conductoras. Desde entonces su número ha aumentado en más de 7,5 millones, hasta multiplicarse por 2,6. En ese mismo periodo, el número de hombres incluidos en el censo pasó de 11,52 a 16,12 millones.
No estamos ante una oscilación coyuntural, sino ante uno de los cambios estructurales que ha experimentado la relación de las mujeres con el automóvil durante las últimas décadas.
De 4,8 a 12,4 millones de conductoras
La serie histórica de la DGT permite seguir esa evolución prácticamente año a año. En 2000, las mujeres ya eran 7,61 millones y representaban alrededor del 35,5% del censo. Diez años después, en 2010, habían superado los 10,37 millones y suponían aproximadamente el 40,2%. En 2020 alcanzaban los 11,68 millones y rozaban el 43%. Cinco años después, la cifra asciende a 12,36 millones.
La evolución muestra cómo la distancia entre hombres y mujeres se ha ido estrechando progresivamente. Mientras el número de conductores hombres ha aumentado alrededor de un 40% desde 1990, el de mujeres lo ha hecho en torno a un 157%.
Otro cálculo permite dimensionar el cambio. El censo total ha crecido en algo más de 12,1 millones de personas desde 1990 y aproximadamente el 62% de ese aumento neto corresponde a mujeres. Se trata de un cálculo de FACONAUTO Woman realizado a partir de la serie histórica publicada por la DGT.
La fotografía de 2025 es, por tanto, muy diferente a la de comienzos de los años noventa. El automóvil ha pasado de operar sobre una base de conductores claramente masculina a hacerlo sobre un mercado en el que la presencia de mujeres se aproxima progresivamente a la mitad del censo.
Una transformación también para el mercado del automóvil
El dato tiene una lectura que va más allá del permiso de conducción. Para fabricantes y concesionarios, el censo de conductores representa la base potencial sobre la que se desarrolla buena parte de la demanda de movilidad privada. Que las mujeres representen ya el 43,4% de esa población obliga a alejarse de cualquier consideración de la mujer como un segmento secundario o específico dentro del mercado.
Son usuarias, prescriptoras, compradoras y decisoras dentro de un mercado cada vez más diverso. Y su crecimiento durante las últimas décadas significa que una parte sustancial de la expansión de la base de conductores en España ha procedido precisamente de las mujeres.
Eso tiene implicaciones para aspectos muy distintos del negocio: desde la experiencia de compra y la relación con el concesionario hasta el diseño de servicios, financiación, posventa, comunicación o fidelización.
No implica que exista una única forma de comprar o utilizar un automóvil asociada al sexo. Precisamente la dimensión alcanzada por este colectivo hace menos útil tratar a las mujeres como un nicho homogéneo: más de 12 millones de conductoras conforman un mercado con edades, rentas, necesidades y patrones de movilidad muy diferentes.
Conducir, ser titular y comprar no son lo mismo
El censo de la DGT mide personas con autorización para conducir y no puede utilizarse directamente como indicador de propiedad o compra de vehículos.
Por ejemplo, un análisis elaborado por UNESPA con información del sector asegurador situaba en 2024 a las mujeres en el 30,7% de los titulares de pólizas de turismos, una proporción inferior a su peso entre los conductores. La propia entidad advierte de que ambas fuentes miden realidades distintas: ser conductora, titular del seguro o propietaria habitual de un vehículo no son categorías equivalentes. El estudio de UNESPA señala, además, que esa participación alcanza el 39,7% entre los titulares de pólizas de vehículos con motorizaciones alternativas.
La diferencia resulta interesante precisamente porque muestra que la evolución del mercado no puede analizarse con un único indicador. Tener permiso de conducción no implica necesariamente disponer de un vehículo propio, del mismo modo que la titularidad del seguro tampoco equivale directamente a haber tomado la decisión de compra.
Pero la serie de la DGT sí permite afirmar algo con claridad: la base femenina del automóvil español es hoy mucho mayor y tiene mucho más peso que hace tres décadas.
Del acceso al automóvil a la centralidad como cliente
La evolución también ayuda a cambiar el enfoque con el que tradicionalmente se ha hablado de mujeres y automóvil. En 1990, con menos de cinco millones de conductoras y una presencia inferior al 30% del censo, podía existir una diferencia clara en el acceso al vehículo y a la conducción. En 2025, con 12,36 millones y un peso superior al 43%, la cuestión es distinta.
La conversación para el sector ya no debería centrarse únicamente en la incorporación de la mujer al automóvil, sino en cómo un mercado cuya composición ha cambiado profundamente responde a una base de clientes mucho más equilibrada.
Para la distribución oficial, esto supone también una oportunidad. El concesionario mantiene una posición privilegiada para conocer de primera mano cómo evolucionan las necesidades de quienes compran, utilizan, financian y mantienen sus vehículos. Cuanto más diversa es esa base de clientes, mayor importancia adquieren la personalización, la calidad del asesoramiento y una experiencia comercial capaz de responder a necesidades individuales sin recurrir a estereotipos.
La evolución de los últimos 35 años deja una cifra sencilla que resume ese cambio: en 1990, las mujeres representaban el 29,4% de los conductores españoles; hoy son el 43,4%.
Catorce puntos porcentuales que no reflejan únicamente una transformación social. También describen cómo ha cambiado uno de los mercados de clientes más importantes para la automoción española.
Este contenido forma parte de FACONAUTO Woman, iniciativa que cuenta con el apoyo de MAPFRE, Enterprise Mobility y Solera para impulsar la igualdad de oportunidades, atraer y desarrollar talento femenino y reforzar la presencia y el liderazgo de las mujeres en el sector de la automoción.


