El programa Women in Motorsport Mentoring Programme de la FIA conecta a mujeres de todo el mundo con profesionales consolidadas del sector, reforzando una red internacional que impulsa carreras más allá de la pista
En el mundo del motor, la velocidad no siempre depende del cronómetro. A veces, avanzar consiste en encontrar a alguien que ya ha recorrido antes el camino, que conoce los accesos, las curvas difíciles y los espacios donde se deciden las oportunidades. Esa es la idea que sostiene el Women in Motorsport Mentoring Programme de la FIA, una iniciativa que ha entrado en su segunda edición con un objetivo muy concreto: conectar a mujeres que quieren crecer profesionalmente en el motorsport con mentoras ya consolidadas dentro de la industria.
La Federación Internacional del Automóvil abrió en junio de 2025 las candidaturas para esta nueva edición del programa, que aspira a reunir a 500 mentoras y mentees. La cifra confirma la escala creciente de una iniciativa que, en su primera edición, consiguió más de 400 emparejamientos, con participantes procedentes de más de 69 países y una valoración positiva del 93% en las parejas de mentoría, según los datos publicados por la propia FIA.
El valor de esta red va mucho más allá de la competición. Porque el motorsport no se sostiene solo sobre quienes pilotan. Detrás de cada coche que sale a pista hay ingeniería, logística, comunicación, operaciones, estrategia, gestión de eventos, sostenibilidad, reglamentación, seguridad y tecnología. La mentoría permite precisamente abrir esa fotografía completa: mostrar que el motor es un ecosistema profesional amplio, sofisticado y lleno de caminos posibles.
Más allá de la pista
Durante años, la presencia femenina en el motor se ha contado muchas veces desde la excepcionalidad: la piloto que logra abrirse paso, la ingeniera que alcanza un puesto visible, la directiva que llega a una estructura históricamente masculina. La mentoría propone una lectura distinta. No se trata solo de celebrar casos individuales, sino de construir una infraestructura de apoyo para que esas trayectorias sean más frecuentes, más visibles y más sostenibles.
La propia FIA explica que el programa conecta a mujeres con mentoras del ecosistema del motorsport para ayudarlas a conocer mejor las oportunidades existentes y los caminos de desarrollo profesional dentro de la industria. Ese matiz es importante: la carrera en automoción no avanza únicamente por talento técnico o vocación individual. También necesita información, contactos, confianza y acceso a conversaciones donde muchas veces se decide el siguiente paso.
En ese sentido, la mentoría actúa como una herramienta discreta pero poderosa. Permite entender cómo se entra en un equipo, cómo se progresa en un departamento técnico, cómo se construye una carrera en comunicación, cómo se gana experiencia internacional o cómo se transita desde un área operativa hacia una función de liderazgo.
Una red global para una industria global
La dimensión internacional del programa refuerza su interés. Que la primera edición reuniera participantes de más de 69 países muestra hasta qué punto la demanda de referentes y acompañamiento no responde a un mercado concreto, sino a una realidad compartida en el conjunto del motor.
El motorsport es, por naturaleza, una industria global. Sus campeonatos, marcas, proveedores, circuitos y estructuras trabajan en red. Sin embargo, el acceso a esas redes no siempre ha sido igual para todos los perfiles. En ese contexto, una iniciativa de mentoría femenina no solo tiene valor simbólico: ayuda a crear conexiones profesionales allí donde antes podían existir barreras informales.
La edición de 2025 amplía el alcance hasta 500 participantes entre mentoras y mentees, lo que consolida el programa como una plataforma de desarrollo profesional. No es una acción puntual de visibilidad, sino una herramienta estructurada para acompañar carreras en distintas fases: mujeres que están empezando, profesionales que quieren cambiar de área, perfiles que buscan promoción o expertas que desean devolver al sector parte de la experiencia acumulada.
Woman: redes que convierten talento en oportunidad
El enfoque Woman de esta historia está precisamente ahí: en cómo una red bien diseñada puede transformar talento disperso en oportunidades concretas. La mentoría no crea capacidades desde cero, pero ayuda a reconocerlas, orientarlas y conectarlas con espacios reales de crecimiento.
Para muchas mujeres en sectores muy competitivos, el reto no está solo en demostrar competencia, sino en saber dónde están las oportunidades, cómo moverse dentro de la organización y qué decisiones pueden acelerar o frenar una carrera. Una mentora aporta perspectiva, contexto y, muchas veces, una lectura práctica de la industria que no aparece en ningún organigrama.
El resultado es una forma de progreso profesional menos solitaria. La carrera deja de depender únicamente del esfuerzo individual y empieza a apoyarse en una lógica de red: compartir experiencia, abrir puertas, anticipar obstáculos y construir confianza.
Qué puede aprender la automoción
Aunque el programa nace en el ámbito del motorsport, su lectura para el conjunto de la automoción es evidente. La industria del automóvil atraviesa una transformación que exige perfiles más diversos, más tecnológicos y más transversales. Concesionarios, fabricantes, proveedores y empresas de movilidad necesitan talento en áreas cada vez más conectadas: experiencia cliente, datos, electrificación, posventa avanzada, marketing, operaciones, financiación, sostenibilidad o servicios digitales.
En ese escenario, la mentoría puede convertirse en una herramienta útil también fuera del paddock. Los grupos de concesionarios, las marcas y las asociaciones sectoriales pueden encontrar en este modelo una vía para reforzar carreras femeninas dentro de sus propias organizaciones. No solo para detectar talento, sino para acompañarlo en su desarrollo, darle visibilidad y facilitar que llegue a posiciones de mayor responsabilidad.
La automoción suele hablar de transformación en términos de producto: vehículos eléctricos, software, conectividad o nuevas formas de movilidad. Pero hay otra transformación igual de importante, menos visible y más humana: la de las redes profesionales que permiten que más personas participen en ese futuro.
Una carrera también se construye acompañada
La mentoría no sustituye al mérito ni al conocimiento. Los amplifica. Ayuda a que una profesional entienda mejor el mapa del sector, tome decisiones con más información y encuentre referentes reales en los que proyectarse.
Por eso, iniciativas como la de la FIA tienen valor más allá del número de participantes. Su importancia está en el mensaje de fondo: el motor necesita talento, pero también necesita estructuras que permitan que ese talento avance.
En una industria acostumbrada a medirlo todo en décimas de segundo, la mentoría recuerda una idea esencial: muchas carreras no progresan solo por potencia, sino por acompañamiento, dirección y una red capaz de abrir camino.


