La nueva automoción es digital: el coche ya no se fabrica solo con acero, sino con código. Sin embargo, apenas dos de cada diez profesionales del software automotriz son mujeres. Incorporarlas no es solo un acto de igualdad, es una cuestión de competitividad.
Cada vehículo moderno contiene más de 100 millones de líneas de código, según el Software-Defined Vehicle Revolution de Deloitte. Desde los sistemas de asistencia hasta la gestión energética, el software define la identidad del coche. Y la carrera por dominar ese lenguaje es la nueva frontera industrial.
Sin embargo, el talento que lo programa sigue teniendo un sesgo claro: solo el 19 % de las personas especialistas en tecnologías de la información en Europa son mujeres, según Eurostat 2025. En el ámbito automotriz, la proporción cae hasta el 14 %. Una brecha que no es solo demográfica, sino estratégica.
El sector no puede permitirse perder olvidar a las mujeres
El informe Driving Diversity and Inclusion for Women in the Automotive Industry (Deloitte, 2025) advierte que las empresas con mayor presencia femenina en áreas digitales aceleran un 20 % más rápido sus procesos de innovación y reducen los costes de desarrollo hasta un 12 %. El motivo: los equipos diversos aportan enfoques más amplios en la detección de errores, usabilidad y experiencia de cliente.
El vehículo conectado no se diseña solo para conducir; se diseña para escuchar, aprender y comunicarse. Y en ese terreno —la interacción con las personas— la diversidad no es un valor simbólico, sino una ventaja competitiva medible.
El Observatorio de la Formación Profesional (Ministerio de Educación, 2025) confirma que las matrículas femeninas en ciclos de Sistemas Microinformáticos, Programación y Ciberseguridad han crecido un 18 % en tres años. En universidades tecnológicas, la tendencia es similar: más mujeres en ingeniería de software, robótica y análisis de datos aplicados a la movilidad.
A la vez, fabricantes y startups comienzan a ofrecer itinerarios de capacitación propios:
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Software Academy VW Group España, que incorpora un 30 % de alumnas.
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Programa Renault Digital Mobility, con módulos de inteligencia artificial y experiencia de usuario.
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Becas STEM Re-Start (UE 2025), dirigidas a reorientar carreras femeninas hacia la tecnología automotriz.
Todo apunta a una misma dirección: sin talento femenino, no habrá transformación digital completa.
Más diversidad, más seguridad digital
La inclusión también impacta en la ciberseguridad del coche conectado. El Report on the State of Cybersecurity in the Union (ENISA) destaca que las empresas con equipos mixtos en seguridad digital detectan incidentes un 30 % antes y gestionan mejor la respuesta. En un momento en que el vehículo es ya un nodo de internet sobre ruedas, incorporar esa visión es vital.
Además, la incorporación femenina está ampliando el enfoque ético: privacidad de datos, uso responsable de la inteligencia artificial y diseño inclusivo de interfaces. La automoción necesita ese debate dentro de sus equipos, no fuera de ellos.
Durante décadas, las mujeres fueron principalmente consumidoras del automóvil. Hoy, el reto es convertirlas en arquitectas del ecosistema digital que lo hace posible. El software automotriz será el corazón del coche eléctrico, autónomo y conectado: un campo donde España puede liderar si abre el acceso al talento diverso. Como concluye el informe de Deloitte: “Las empresas que programan con una sola voz, innovan la mitad de rápido.”
La ecuación es simple: más mujeres en código, más inteligencia en la carretera. Y el vehículo del futuro —más limpio, más seguro y más humano— dependerá tanto de quien lo conduzca como de quien lo programe.


